Notificaciones push en la Wallet: buenas prácticas para no cansar a sus clientes
Cómo enviar notificaciones push a la tarjeta de Apple Wallet y Google Wallet de sus clientes sin cansarlos: frecuencia, horario, tono y ejemplos útiles.

Un cliente nuevo todavía no tiene la costumbre de volver. Lo que pase en sus primeras tres visitas decide, en buena medida, si se convierte en habitual o si queda como una compra suelta.
Todo cliente habitual fue alguna vez un cliente nuevo. La diferencia entre quien vuelve y quien no suele decidirse temprano. En la primera visita, el cliente está probando. En la segunda, está comparando con lo que esperaba. Para la tercera, si todo salió bien, empieza a formarse una costumbre.
Por eso conviene pensar estas tres visitas como un pequeño recorrido, con un objetivo distinto en cada paso. No hace falta nada sofisticado: basta con atención, constancia y un motivo claro para regresar.
En la primera visita, el cliente todavía no lo conoce. Su objetivo es simple: que salga con una buena impresión y con un motivo concreto para regresar.
Un detalle que funciona muy bien es hacer que el primer punto ya cuente. Por ejemplo, si su tarjeta pide 8 visitas para un premio, el cliente sale con 1 de 8 ya marcado. Ver el progreso iniciado motiva más que una tarjeta vacía. En la psicología de la recompensa explicamos por qué este efecto es tan útil.
La segunda visita es la más difícil de conseguir y la más valiosa. Muchos clientes nuevos nunca vuelven, simplemente porque se les olvida o porque no hubo nada que los hiciera pensar en usted de nuevo.
Si el cliente regresa, hágaselo saber: "¡Qué bueno verlo de nuevo!". Si recuerda lo que pidió la primera vez, mejor todavía. Ese reconocimiento es lo que un negocio pequeño puede ofrecer y una cadena difícilmente iguala.
Para la tercera visita, el cliente ya conoce su negocio. Ahora el objetivo es que el regreso se vuelva parte de su rutina. Algunas formas de reforzarlo:
Por ejemplo, en una cafetería, el cliente que viene por tercera vez y escucha "¿El mismo capuchino de siempre?" ya siente que ese es su lugar.
Si su premio está demasiado lejos, el cliente nuevo no lo verá como algo alcanzable. Una meta de 10 visitas puede ser razonable para un café diario, pero para un negocio de visitas mensuales significa casi un año de espera.
Piense en la frecuencia real de su cliente. Lo ideal es que, para la tercera visita, el cliente sienta que ya avanzó una parte importante del camino. Con una meta de 6, tres visitas son la mitad; con una de 10, apenas un 30 %.
Nada de esto funciona si depende solo del dueño. Su equipo es quien ve al cliente nuevo y quien puede reconocerlo cuando vuelve. Explíqueles el objetivo de cada visita con palabras simples: en la primera, invitar a la tarjeta; en la segunda, decir "qué bueno verlo de nuevo"; en la tercera, recordar el avance hacia el premio.
Una buena práctica es comentar en la reunión de la mañana quiénes fueron los clientes nuevos de los últimos días, para que todos estén atentos si regresan. Por ejemplo, "ayer vino por primera vez una señora que pidió el queque de zanahoria; si vuelve, salúdenla". Es un gesto pequeño que el cliente nota de inmediato.
No necesita un análisis complejo. Revise de vez en cuando cuántos clientes nuevos se inscriben y cuántos de ellos suman un segundo punto. Si muchos se quedan en el primero, el problema está en la segunda visita: quizá falta un recordatorio, un incentivo o una experiencia más constante.
Por ejemplo, si este mes se inscribieron 40 clientes y solo 10 volvieron, ya sabe dónde enfocar sus esfuerzos.
Si quiere profundizar en cómo cuidar a quien ya es parte de su clientela, lea el cliente habitual: cómo reconocerlo y cuidarlo.
Con ClubWallet, el cliente se inscribe escaneando un QR, sin descargar aplicaciones, y usted puede ver su historial y enviarle mensajes a la tarjeta. Vea el recorrido completo en cómo funciona.
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Ideas de recompensas para su programa de fidelidad que no son descuentos: experiencias, atención prioritaria y detalles que el cliente valora y cuestan poco.
Respuestas para el cliente que dice que no le interesa la tarjeta de fidelidad: entender su objeción, responder sin presionar y dejar la puerta abierta.
La segunda. Muchos clientes nuevos no vuelven simplemente porque se olvidan. Un incentivo cercano, un recordatorio oportuno y una experiencia consistente ayudan a conseguirla.
Suele funcionar bien. El cliente sale con el progreso ya iniciado, y una tarjeta con avance motiva más que una vacía.
Depende de la frecuencia de su cliente. Lo ideal es que, para la tercera visita, sienta que ya recorrió una parte importante del camino.
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